Catedral de la Sagrada Familia de Barcelona


La Basílica de la Sagrada Familia es una monumental obra de arte inacabada. Comenzó a construirse en 1882 a partir del proyecto del arquitecto Francisco de Paula del Villar. Antonio Gaudí y Cornet (1852-1926) lo continuó en 1883, modificando su estilo neogótico. Tras su muerte en 1926, varios arquitectos siguieron su idea original sin llegar a concluirlo. Los costes de su construcción se han obtenido siempre a base de donativos, lo que le da un carácter de Templo Expiatorio.

Gaudí consideró que el gótico era un estilo basado en líneas rectas que no se ajustaba a la geometría propia de la naturaleza. Por ello reformó todas las estructuras incorporando formas geométricas tales como espirales, que expresan el movimiento o hiperboloides, asociados a la luz. Creó una singular fusión entre dos estilos muy distintos, gótico y modernista, cuyo resultado fue una obra maestra.

Las parábolas de Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” figuran en los ventanales como parte del lenguaje religioso que Gaudí quiso imprimir en este bello edificio. Cada uno de sus rincones alberga además claves alegóricas del Evangelio cristiano y criptogramas que no han podido ser descifrados.

Su planta de cruz latina tiene un módulo fundamental de 7,5 metros, que para Gaudí era la proporción perfecta de la naturaleza. En el interior las novedosas columnas de doble giro crean un nuevo estilo arquitectónico, y en sus techos las 18 torres se elevan majestuosas hacia el cielo. Se trata en suma de una edificación única en el mundo y desde 2007 figura como uno de los 12 Tesoros de España. Quienes viajen a Barcelona, tienen una cita ineludible con Gaudí y la Sagrada Familia.