Edimburgo: Ciudad de ensueño . Parte II



Cada ciudad tiene algo que la hace única y especial, algunas se destacan por modernas, otras por antiguas, cosmopolitas, paradisíacas o románticas. Este último, es el caso de Edimburgo, uno de esos lugares en el mundo cuyo ambiente mágico y personal le dan un sello que la identifica.
Pequeña y dueña de monumentos hermosos y rincones que rebosan encanto, la Capital de Escocia es el destino perfecto para aquellos viajantes que disfrutan las historias de fantasmas, es que los paseos por las calles adoquinadas, callejones estrechos y  el castillo que se levanta en lo más alto de la colina, recuerdan a una película de terror.

El Castillo de Edimburgo, se alza en un afloramiento rocoso y domina desde allí el paisaje de la ciudad, ofreciendo a los turistas unas vistas panorámicas de lo más increíbles de toda la urbe. Sin lugar a dudas desde aquí los viajeros podrán llevarse los mejores retratos.



También se puede disfrutar de un paseo por la Royal Mille para llegar hasta el palacio de Holyrood House, y será posible perderse andando por las estrechas edificaciones de la Old Town; es que Edimburgo es una ciudad ideal para llevar a cabo largos paseos.

Extensos parques y deliciosos jardines engalanan la ciudad, como los jardines de Princes Street o el Jardín Botánico. Allí dejar pasar el tiempo respirando el aire puro del campo y relajarse durante horas es el plan ideal para cualquiera, sobre todo para aquellas parejas de enamorados que visitan la ciudad.

También y para completar solo algunos de los muchos entretenimientos que Edimburgo propone, se puede organizar una excursión hasta los Lothians, donde las casas antiguas, los castillos de cuento, las capillas medievales y los pueblos y aldeas históricos te hacen viajar en el tiempo.

Sencillamente Edimburgo se convierte en una experiencia deliciosa, única e inigualable para el viajero.


¿Quieres vivir este capricho tu también?.