Tenerife, una isla para disfrutar de la naturaleza

Tenerife no es solo una isla de playa. Aunque es un sitio maravilloso para relajarnos tendidos en la arena, la verdad es que si viajamos hasta aquí, merece la pena que aprovechemos la ocasión para conocer toda la riqueza natural del interior de la isla.

Una ruta para conocer más que la playa de la isla de Tenerife es salir desde La Laguna para llegar a los miradores de la Jardina y La Cruz del Carmen, en el Centro de Visitantes del Parque Rural de Anaga, un lugar de increíble belleza que nos permite disfrutar de otros miradores, como el del Pico del Inglés.

También es de visita obligada la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, que es Patrimonio de la Humanidad, y que cuenta con monumentos tan magníficos como la iglesia de la Concepción.

Desplazándonos unos kilómetros, llegamos hasta el espectacular valle de la Orotava, con lugares tan interesantes como el Mirador de Humboldt y el casco histórico de la villa de La Orotava, repleto de casonas del siglo XVII.

Uno de los lugares más especiales de la isla, y con más historia, es Garachico, cuyo casco histórico tiene un castillo del siglo XVI e impresionantes piscinas naturales.


Si nos gusta hacer senderismo y turismo natural, no podemos dejar de llegarnos hasta el caserío de Masca y su playa, un lugar recóndito, pero de increíble belleza, que merece la pena visitar.

¿Queremos seguir descubriendo destinos naturales? Tenerife aun nos depara sorpresas muy agradables, como el valle de Santiago (justo en la frontera con la zona más desértica), la Corona Forestal y el Parque Nacional de las Cañadas del Teide, a los que se accede por la TF-38, que nace en Chio.

Sin duda, descubrir esta riqueza natural nos hará ver Tenerife muy diferente al típico destino de vacaciones playeras.